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6/2/13

Guadalupe Loaeza, presentó su libro, Abuelas queridas, ¡que vivan sus derechos!

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Guadalajara, Jalisco. Sí, las abuelas tienen derechos, aunque algunas lo desconozcan. Este libro no es una ayuda legal ni tampoco un manual de autoayuda, es simplemente una invitación a reflexionar acerca de esta maravillosa etapa, la “abuelez”. Abuelas queridas, ¡que vivan sus derechos!, es la continuación de El Arte de ser Abuela, el libro en el que Guadalupe Loaeza nos adentró en una zona que conoce bien desde hace nueve años: el amor incondicional que provocan los nietos. Esta vez, en colaboración con la psicóloga Adriana Luna Parra, nos invitan a recuperar sueños, aceptarnos y respetarnos en nuestro ser de hoy, para reconocernos en el reloj social y disfrutar el postre de la vida.

La gran fortuna de tener una abuela
Loaeza, atinadamente escribe: ¿Se imaginan un mundo sin abuelas? ¡Imposible! Sería como imaginar a un mundo carente de ternura; sin puentes, sin ríos, sin arcoíris y sin la memoria colectiva de toda la humanidad. Sin las abuelas, nadie se acordaría de nada acerca de lo sucedido en el pasado. Sin las abuelas, no existirían las recetas familiares y los pasteles sabrían a  cartón; las leyendas urbanas y hasta las viejas canciones de cuna, desaparecerían. Sin este puente intergeneracional por el que corre la cultura y va transformando las tradiciones, no podría existir una memoria oral. Nunca más se volvería a escuchar en ningún rincón de la República Mexicana canciones y juegos tan tradicionales como La víbora de la mar; nadie jugaría Amo-a-to, ma-ta-ri-li,li-le-tó, ni las Maderas de San Juan. Ya nadie más jugaría al “avión”, o al “gato”, o al “ahorcado”, porque solamente ellas, las abuelas, son las que se acuerdan de estos pasatiempos. Por las noches, los niños ya no rezarían “angelito de mi guarda”, ni nadie les leería los cuentos clásicos, ni mucho menos se cuestionaría al pasado para dar paso al futuro. Las madres de familia no recordarían más cómo tejer chambritas, y harían puntadas hilvanadas sin el cuidado del punto atrás, que afianza la puntada anterior dando la fuerza y la razón a la costura. En suma, sin nosotras, las abuelas, sin esa mano con años de vida que toma la pequeña en sus primeros pasos uniendo lo que fue y lo que vendrá, sería un mundo sin brújula, un mundo envuelto en tinieblas; pero sobre todo, sería un mundo mucho más inhumano y desarticulado que en el que vivimos…

Abuelita, tú tienes tus derechos
“Este libro habla-explica la guapa escritora y abuelita, precisamente, de los derechos de las abuelas, en primer lugar, el vivir intensamente la abuelez, como dice Adriana Luna Parra, en segundo lugar, el derecho que tienen de ser abuelas felices, ser abuelas plenas, es muy importante y disfrutar a sus nietos con libertad, sin culpas, sin repetir patrones de conducta negativos, con toda la alegría.  Tengo 66 años de edad, y voy viendo que la vida pasa. A través de los nietos vamos a redescubrirla, vamos a vibrar con lo que a ellos les gusta. Acabo de ver la película El agente 007, con mi nieto mayor, nunca me imaginé poder compartir con un niño de 10 añosuna película que es relativamente compleja, pero parecía que estaba con un a persona adulta: sus reflexiones, lo que me comentaba. Es increíble lo que entienden y saben los niños de hoy. A esa nueva generación hay que disfrutarla, hay que convivir  con ellos, se me hace muy bonito eso. De esto habla, precisamente, el libro, por ejemplo, las abuelas que tienen la autoestima baja, que están muy solas, que tienen miedo a la muerte, a la soledad, qué pasa con las abuelas cuyos hijos se divorcian y ya no pueden ver a los nietos con tanta facilidad, cuáles son sus derechos, cómo se debe de sentir la abuela ante situaciones difíciles, como cuando los nietos son adolescentes que viven totalmente en otro mundo, cómo puede compartir, cómo puede informarse, cómo puede actualizarse, eso es lo que habla el libro.”

La abuela, todo un acervo de virtudes
De acuerdo a Loaeza, Adriana Luna Parra, es una gran psicóloga, además se ha especializado en la mujer, sobre todo, de la tercera edad, y cómo debe de verse esa mujer de la tercera edad, cómo en un país como el nuestro, machista, en el cual todavía, la mujer no goza de todos sus privilegios, pues aun existe violencia contra la mujer. Es un libro de concientización, de reflexión, y también para el lector común, porque la figura de la abuela es muy importante en las familias mexicanas, ya que las abuelas, de alguna manera, se encargan de la educación moral de los nietos; son responsables, de alguna manera, de la educación, de referencias un tanto olvidadas, y la relación es muy bonita entre las abuelas y los nietos.
“Los nietos tienen que saber escuchar y respetar a los abuelos, tienen que aprender a considerarlos y a darles el lugar que merecen los abuelos. En Francia, está muy penado que los padres no dejen  ver a los nietos a sus abuelos, y de eso también se habla en el libro. Desafortunadamente, dicha ley aún no está en vigor en nuestro país, aunque hay muchos tipos de protección: abogados que se ocupan de este tipo de casos, que cada día hay más. En el texto, el lector podrá encontrar direcciones que se pueden encontrar en Internet. En algunos de estos casos, las abuelas se ahogan en un vaso de agua, pues piensan y sienten que ya no le importa a nadie. Si están en lo cierto, tienen sus derechos.”

Trayectoria profesional
A más de veinticinco años de que su ópera prima, Las niñas bien viera la luz, Guadalupe Loaeza es hoy una escritora mexicana consagrada. Más de una treintena de libros de la pluma de Guadalupe, quien comenzó a desarrollar el gusto por la escritora, cuando estudiando en Canadá y en Francia, escribía larguísimas cartas a sus amigas, quienes las compartían con sus familias por lo divertido de los relatos. Destaca su trabajo como periodista de diversos diarios y revistas, carrera que iniciara en 1982 cuando publicara por primera vez en el diario Uno más uno. Más adelante incursaría también en la radio, cine y televisión.
A últimas fechas ha tenido una participación más activa en la política mexicana, contendiendo en el 2009 por una diputación. La otrora “niña bien” es ahora una “abuela bien”, pero de esas abuelas modernas que no se están quietas, aguantándole el paso incansable a sus nietos.

Libros
Las niñas bien (1985)
Las reinas de Polanco (1986)
Primero las damas (1988)
Los grillos y otras grillas (1990)
Compro, luego existo (1992)
Obsesiones (1994)
Manual de la gente bien I (1995)
Manual de la gente bien II (1996)
Sin cuenta (1997)
Mujeres maravillosas (1997)
El ángel de nuestras nostalgias (1998)
Ellas y nosotras (1998)
Obsesiones de Sofía (1999)
La factura (1999)
Debo, luego sufro (2000)
Los de arriba (2002)
Las yeguas finas (2003)
Hombres maravillosos (2003)
Simplemente Martita (2004)
Por los de abajo (2005)
Terremoto (2005)
Siempre estará París (2005)
Por medio de la presente (2006)
Confieso que he leído... ¡Hola! (2006)
La comedia electoral.. Diario de campaña de una ex niña bien (2009)
Las Niñas Bien... 25 Años Después (2010)
En el closet (2011)
La puerta falsa (2011)
El Caballero del Titanic (2012)

Por: Héctor Medina Varalta


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