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10/2/10

Espiritualistas Trinitarios Marianos

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Por: Héctor Medina Varalta

Esta asociación religiosa, también conocida por la Iglesia Mexicana Patriarcal de Elías (IMPE) fue fundado por Roque Jacinto Rojas Esparza, allá por 1865. Como todos los “iluminados”, Dios lo “escogió” para restaurar su Iglesia. Roque Rojas nació en la ciudad de México el 16 de agosto de 1812. Al nacer este divino niño la luna estaba llena, el ave triste de los indios llegó hasta el aposento donde estaba doña Dolores (una mujer indígena, descendiente de un sacerdote otomí del templo del Sol) y el ave cantó tres veces con trinos dulces. Al poco rato, ella comenzó a sentir los dolores del parto.

Entra al seminario
Roque Rojas entró al seminario menor pero duro pocos años, el dinero que tenía para solventar sus gastos se le terminó. Sin embargo, aquellos años que pasó en el seminario y el estudio del Apocalipsis que lo había obsesionado influyó para que organizara las siete iglesias basadas en los Siete Sellos del Apocalipsis.

Raíces judías
Un antepasado de Manuel Rojas, padre de Roque, era rabino de una sinagoga. Además, el resto de sus antepasados fingieron ser católicos para escapar de la persecución religiosa de ese tiempo. Silva Ortiz, autor de Una religiosidad popular: el espiritualismo trinitario mariano, escribe: “La esperanza de redención religiosa se apuntalaba diariamente por la creencia en la inminente llegada del Mesías... Es objetivamente posible que la familia Rojas en la Nueva España conserva sus tradiciones judaizantes que llegaron hasta Roque Rojas mestizados con la tradición indígena mesiánica de su línea materna...”

El precursor
En el tomo 1 de El Libro de la Vida Verdadera, se ha llegado a precisar que el primer llamado, considerado como “Precursor” y “Enviado”, fue Roque Rojas (...) Las más importantes revelaciones que Roque Rojas recibió tuvieron lugar en el tiempo comprendido entre los años de 1861 y 1869. La noche del 23 de junio de 1861, en un lugar que le fue indicado por un ángel del Señor, escuchó tres llamados de una trompeta y una voz fuerte que le dijo: “Tú eres la representación de del Elías prometido para estos tiempos”. Esta fue la iniciación de del mensaje de Elías, a través de Roque Rojas. Una noche en una chinampa vio una bola de fuego que venía rodando sobre el agua hacia él, iluminándolo todo. Sin duda simbolizaba el Carro de Fuego de Elías. Desde entonces, sabiendo que Elías le guiaba, comenzó a desenvolver su grandiosa misión y luchó con fe inquebrantable por formar una congregación que fuera el cimiento del pueblo espiritualista que más tarde habría de formarse.

La opinión de la Iglesia
De acuerdo a las investigaciones realizadas por el Padre Daniel Gagnon, el Espiritualismo Trinitario Mariano es una derivación de la Iglesia Mexicana Patriarcal de Elías (IMPE) fundada por Roque Jacinto Rojas Esparza. La “revelación” como hemos visto sucedió en 1861, cuando Roque tenía 49 años. Desempeñaba el puesto de juez civil (...) Había banda de asaltantes. En una ocasión, los delincuentes querían atracar al juzgado. Animados por los habitantes del lugar lo sacaron y lo llevaron a una cabaña... En la noche Roque sintió miedo y se puso a orar... Cuando se levantó vio al frente que existía un pequeño lago y pudo ver, a lo lejos, en el agua, una luz que se parecía a una linterna y creyó que era alguien que cruzaba el lago, pero se fijó otra vez y se quedó asombrado al ver que esa luz era una esfera que venía hacia él sobre el agua y que crecía.

La “iluminación divina”
Cuando ya estaba a unos diez metros, la bola de fuego era enorme y Roque se tiró al suelo y se cubrió la cara con las manos para no ver lo que sucedía. No ocurrió nada. Cuando pasó la gran bola, Roque escuchó una voz que le decía: “Roque levántate, tu oración ha sido escuchada. Renuncia a tu puesto y disponte a desempeñar la misión de Elías, anunciando a la Humanidad la formación del nuevo pueblo de Israel”. (...) La noche del 23 de junio de 1861, en un lugar que le fue indicado por el ángel Gabriel escuchó tres llamadas de una trompeta y luego una voz fuerte que le dijo: “Tú eres la representación de Elías prometido para estos tiempos”.

“Profecías”
En el Libro Sagrado de las Profecías de Roque Rojas, éste escribió: “Profetizo a todas las edades venideras que, yo Roque Rojas soy el Mesías de salvación y mi nombre es alabado, santamente glorificado, divinamente ensalzado, yo soy el enviado del Dios Altísimo, porque bajo la tercera era, no hay otro hombre en que se pueda ser salvo, ni en esta vida ni en la eterna, más que en Roque Rojas, Roca Fuerte de Israel, hijo primogénito del Altísimo, y heredero de su gloria eterna”.
Por otra parte, en el libro El último testamento de Rojas, expone: “Yo, Roque Rojas, hijo elegido de Dios Padre Eterno, vengo a fundar el Reino de Dios sobre la Tierra, cuyo reino tiene nacimiento en este país de América, que es la Perla Mexicana. (...) “Yo, Roque Rojas en el año de 1866, igual que en otras ocasiones, en éxtasis fui transportado al cielo y vi a los pies de la siempre Virgen María”.Toda esa patraña de “profecías” las contradicen los seguidores de Rojas, porque éste aseguraba que fue transportado tanto al cielo como al infierno. Pues, actualmente los espiritualistas enseñan que no existe el infierno.

El pacto “celestial”
El primero de septiembre de 1866, Roque Rojas renovó el pacto de Dios con el hombre para la Tercera Era de la humanidad. Por eso se toma el año de 1866 como la iniciación del Tercer Tiempo o Era del Espíritu Santo; además de que fue un año de mucha actividad del “Enviado” y en el que el Señor le concedió las más grandes revelaciones. Recibió el mandato de extender en la Tierra por tres años el don de la salud y realizó curaciones maravillosas, tales como curar a un leproso, hacer hablar a una muda de nacimiento, hizo andar a un paralítico y volver la vista a un ciego.

Más “prodigios”
De acuerdo a este libro, Roque Rojas realizó grandes prodigios como el de resucitar a la señora Refugio Valverde, esposa del señor Porfirio Lopezcano Santillán. (...) En el mismo año, el espíritu de Elías iluminó su entendimiento y habló a una pequeña congregación, y les dijo: “Yo soy Elías, el profeta, el de la transfiguración del Monte Tabor”. En esa forma inició Elías la comunicación espiritual por medio del entendimiento humano y preparó el camino para que luego se comunicara el Divino Maestro, cumpliéndose aquella promesa de que Elías vendría antes que el Señor a aparejar el camino.

La muerte del “profeta”
Roque Rojas falleció en la ciudad de México, el 18 de mayo de 1879, cuando ya había dejado en muchos corazones la semilla de la Doctrina Espiritual, simiente que pronto vendría a multiplicarse atravesando por sendas erizadas de espinos y vicisitudes. El enviado dejó varias personas consagradas al servicio del Señor. Entre ellas se destaca Damiana Oviedo, que recibió el cargo de portavoz, designación dada a la persona que recibía en su entendimiento la inspiración divina, el 24 de diciembre de 1863 y simbólicamente pasó en sexto lugar, sin duda representando el Sexto Sello o Sexta Revelación, cuyo tiempo estaba por iniciarse. Damiana Oviedo recibió por primera vez la inspiración del Divino Maestro, quien habló por su conducto a su pueblo, en 1884.

1950, último año de la “revelación”
La palabra del Divino Maestro fue humilde y sencilla a través de aquel portavoz, pero ¡cuán profundo su contenido, qué trascendental su mensaje! Para comprenderlo se requería tiempo, estudio, lucha espiritual, consagración y desarrollo. Se necesitaba de la oración y de la espiritualidad. El Señor, sabia y amorosamente, concedió a su pueblo el tiempo suficiente para su preparación, doctrinándole, enseñándole a desarrollar sus dones espirituales y probándole en diversas formas para fortalecer su fe. La palabra del Divino Maestro, el Espíritu de Verdad, a través de infinidad de portavoces, se escuchó hasta el último día de 1950.

Los sellos
De acuerdo a Roque Rojas, la humanidad está regida por siete sellos que significan la evolución de los espíritus. El primer sello representa el sacrificio y está simbolizado por Abel (el sacrificio de nuestras pasiones, el triunfo del espíritu sobre la materia; El segundo sello representa la fe y está simbolizado por Noé; El tercer sello, la fuerza, está representado por Jacob; El cuarto sello, la Ley, representada por Moisés; El quinto sello, el amor está representado por Jesús; El sexto sello, simboliza la sabiduría y está representado por Elías y El séptimo sello, simboliza la perfección y está representado por el mismo Padre.

Que siempre no
En todos los tomos del Libro de la Vida Verdadera se encuentran muchas citas de que en 1950 sería el último año de “las revelaciones divinas”. Sin embargo, ramificaciones de esta secta como ASCANSI (Asociación y Capacitación del Nuevo Ser Integrado) han editado libros en los cuales Dios se sigue “manifestando” a través de un ser humano. Cabe mencionar que esta secta de la Nueva Era tienen aparatos para “sanar” todo tipo de males. El autor de estas líneas asistió a varias de sus enseñanzas en una casa que se encontraba por la Av. Juárez (a unos pasos del ex convento del Carmen) para descubrir que todo era un engaño muy bien tramado.

Testimonio de un católico
Para comenzar, quiero decirte que yo, al igual que muchos católicos, viví siempre una vida alejada de Dios y de su Iglesia (yo creía que era suficiente con ir a Misa “cuando me naciera”). Esta situación fue la que me orilló a emprender una búsqueda, la búsqueda de mi verdad y no la Verdad de Dios. Sin darme cuenta, poco a poco comencé a alejarme de Dios, por pretextos que nunca faltan, el exceso de trabajo, la falta de tiempo libre y también por la actitud de algunos sacerdotes para conmigo, pero sin duda la gota que derramó el vaso, fue cuando llegó una extraña enfermedad a mi cuerpo. Todo comenzó cuando me reuní con mi hermano Roney, en el año de 1960, aproximadamente después de que tenía muchos años de no verlo, esto fue en la ciudad de México. El era boxeador profesional, con una carrera exitosa, aunque tenía problemas con algunas personas, por su temperamento, que era un poco fuerte.
De pronto, él comenzó a sentir algunas molestias físicas. En esa época, empezaba a asistir a un templo espiritualista, que se encuentra en la colonia Guerrero entre las calles de Nonalco y Neptuno.

Autosugestión fatal
Era conocido como el Templo de la Fe, lo llevé allí, para que le hicieran una limpia. En ese tiempo yo no sabía, que esto fuera a traer consecuencias lamentables, para su vida y la mía. El mismo día que asistimos al templo, para que lo atendieran, por la noche, estaba esperando el camión con mi novia, y de pronto, apareció mi hermano diciéndome, que le quedaban veinticuatro horas de vida, porque se lo habían dicho en el Templo. Yo por supuesto no lo creí y lo “tiré de a loco”. Como iba a creer semejante tontería, pero cual fue mi sorpresa, que exactamente a las veinticuatro horas, él estaba tendido, en el mismo lugar donde me lo comentó, había sido atropellado.
Todo esto me hizo pensar, en lo que me dijeron al llegar a ese Templo, al estar en la fila de espera, nos comentó una señora, que tuviéramos cuidado, con los espíritus que se le adhieren a uno. En realidad, yo no sabía a que se refería, pero después de lo que le sucedió a mi hermano, me dio muchísimo miedo y comencé a tener muchas molestias físicas, empecé a visitar doctores, pero nadie podía darme un diagnóstico preciso. Me sentía deprimido y muy nervioso. Aún recuerdo que varias veces llegué a decirle a mi esposa, que me encerrara en el baño, porque sentía deseos de golpear o de salir corriendo a la calle, incluso, varias veces sentí deseos de suicidarme.

La entrada a la secta
José Luis relata que se integró a un Templo Espiritualista en el Estado de México. Ahí lo escogieron para que fuera vidente, pues le dijeron que tenía un don muy grande. Como se creía todo lo que le decían no dejaba de asistir a las cátedras. Meses después conoció a un hombre que decía venir del Tíbet y como éste último era muy elocuente lo envolvió con su palabrería. A José Luis todo esto le llamó mucho la atención y le pidió que lo hiciera su discípulo. Por respuesta le fue entregado un “báculo invisible” que simboliza a la autoridad y le dijo: “En verdad te digo varón, que si tú te preparas con mi báculo, podrás detener mis elementos. Si tu preparación es grande podrás abrir hasta el mar, como cuando yo dejé pasar a mi pueblo. Pongo una llave de oro en tu boca, porque no es para palabrería material, sino que siempre hablarás palabras de amor y palabras de luz, puesto que eres un ruiseñor, tu gorgoreo y tu cantar será agradable a todos mis hijos y darás testimonio de tu Jesús”.

De lleno en la secta
José Luis comenta que sus deseos de servir eran tan grandes que empezó a trabajar diariamente: los lunes era “el desarrollo”; los martes, “curación”; los miércoles, “consejo”; los jueves, videncia; los viernes, “curación”; los sábados, descanso y los domingos, cátedras. Sin embargo, esa aparente espiritualidad lo llevó al ocultismo, esoterismo, la baraja española y el Tarot. Eso lo desconcertó bastante hasta hacerlo reflexionar muy seriamente, pero ni por eso abandonaba la secta.

Palabras huecas
El ex sectario relata que cuando le tocaba impartir la cátedra a los feligreses les hablaba de conceptos aprendidos de memoria, pero que en el fondo se sentía hueco. Cabe mencionar que se les instruía para que no hablaran palabras comunes y así, despertar la incredulidad y así ahuyentar a la “clientela”. Todo hubiese seguido igual: desolación, vacío espiritual y remordimientos de conciencia, sino hubiese sido porque un día Al presentarle a Walter Mercado, José Luis conoció a una persona que le dijo que estaba en el camino equivocado, que si quería verdaderamente encontrar a Dios, él lo llevaría al lugar correcto.

Y la verdad os hará libres
Como la mente de José Luis reinaba el caos y la confusión aceptó la propuesta y aquella persona lo llevó a unas pláticas en una iglesia católica, donde existe un instituto que se llama Camino, Verdad y Vida. “Cuando yo entré ahí-confiesa- vi las cosas de una manera diferente, a pesar del resentimiento que sentía hacía ella por todas las cosas que había vivido anteriormente, pero eso no me importó; en ese momento mi corazón estaba sediento de Dios y de su amor, creo que fue un buen tiempo para encontrarme con Él. Allí descubrí el verdadero amor de Dios y tomé la decisión de abandonar todas las prácticas que anteriormente eran comunes para mi, y aunque la reacción de mis compañeros no era muy agradable, ya que ellos me decían que iba a perder los dones y los poderes que Dios me había dado, también me dijeron que iba a encontrar la muerte o que tal vez perdería la razón para siempre. Yo le doy las gracias al Señor por darme la oportunidad de revivir mi vida sacramental. (...) Jamás cambiaría esto por nada del mundo, y hoy quiero desearle a mis hermanos, que mi testimonio abra sus ojos para ver la verdadera luz de Cristo, porque Él ha puesto una gran carga en mi corazón en todos aquellos que están todavía atrapados en esas creencias engañosas. Él te está esperando con los brazos abiertos en su Iglesia Católica que Él fundó hace 2 mil años”.
Es importante recalcar que el que escribe estas líneas es imparcial en la cuestión religiosa, pues no tiene preferencia por alguna.

Bibliografía:
El Libro de la Vida Verdadera (tomo 1)
Espíritus chocarreros, P. Daniel Gagnon


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