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9/2/10

Los Moonies

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Por: Héctor Medina Varalta

El fundador de los moonies, secta mejor conocida como La Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo Mundial, nació en 1920 en Pyongyang, Corea, en el hogar de una familia campesina. Durante siete años, el pequeño Moon se inició en el Confuncianismo. A los 14 años de edad se convirtió al cristianismo, profesando la fe presbiteriana. En la Pascua de 1936, tuvo una revelación divina y- según él – recibió instrucciones “directas” de Dios: el Señor lo había escogido para expresar su voluntad en la Tierra.

Vida disipada
En 1945, Moon que había estudiado ingeniería electrónica en la Universidad de Waseda, Japón, regresó a Corea del Norte convertido al pentecostalismo. Ahí fundó, por su propia cuenta, una iglesia de esa denominación, con interpretaciones muy personales. Sin embargo, en 1948 fue excomulgado por practicar ritos sexuales con algunas de sus seguidoras y encarcelado por alterar la sociedad e incitar al desorden. Meses después salió en libertad, pero como volvió a las andadas, en enero de 1949 fue encarcelado nuevamente por adúltero y libertino.

Funda su iglesia
El 1° de mayo de 1954, después de dieciocho años de aquella “revelación divina”, funda la Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo Mundial. Este acontecimiento ocurrió en el pequeño cuarto de una paupérrima casa, ubicada en el número 391 de la calle Bucal, en Seúl. Cuando Moon cumplió 65 años de edad, pasó dos meses en una cárcel de Danbury, Conenecticut por evasión de impuestos fiscales. El 4 de julio de ese año, se atrevió a declarar públicamente que “Dios me visitó en la prisión, me escogió entre todos los clérigos de América Latina y me pidió que trabajara para salvar a Nicaragua.”

Manual de adoctrinamiento
Aunque parezca absurdo, el manual de adoctrinamiento de esta secta contiene mensajes tan absurdos como los siguientes ejemplos: “¿Te gustaría hacer felices a los billetes verdes (dólares)?” “¿Por qué no los haces dichosos?” “¡Hay tantos billetes verdes que lloran!” “¿Nunca los haz escuchado llorar?” “¿Todavía no?” “¡Tienes que oírlos!” “¡Todos están destinados a ir al Padre Moon!”
Referente a esta afirmación, el periodista Roberto Bardini, en su libro Moon, el imperio contraataca, refiere: “El mensaje suena ridículo, y hasta tonto. Pero está dirigido a personalidades frágiles y personalidades alteradas que lo absorben, lo asimilan y actúan en consecuencia, con decisión y fanatismo. Moon puede parecer ridículo pero no es tonto. De eso no cabe la menor duda.”
En El Maestro habla, una compilación de los discursos del fantasioso monje coreano, se exponen los requisitos esenciales para ser un buen adepto: desprenderse del dinero, comodidades, relaciones sexuales, alimento, sueño y amigos; capacidad para sufrir sin quejarse, abandonar el empleo, esposa e hijos. En una palabra, estar dispuestos a todo. A matar y morir, si es preciso.

Autodefiniciones de Moon
El 14 de junio de 1976, Moon concedió una entrevista a la prestigiada revista TIME, en la que expuso sus propias definiciones: “Él (Dios) está viviendo en mí, y yo soy la encarnación de él mismo:” “Todo el mundo está en mis manos y yo conquistaré el mundo.” “Todos los cristianos del mundo están destinados a ser absorbidos por nuestro movimiento.” “Ha habido santos, profetas y muchos líderes religiosos en la historia de la humanidad; el maestro (Moon) es más que cualquiera de ellos y más grande que Jesús de Nazareth.” “Yo soy un pensador, yo soy tu cerebro, yo soy tu voluntad.” “Cuando unas tu esfuerzo al mío, tú puedes hacer cualquier cosa en completa obediencia para mí. Porque lo que yo estoy haciendo no está hecho al azar, sino que lo que yo hago está bajo el comando de Dios.” “Yo deseo tener miembros sometidos a mi, dispuestos a obedecerme, aunque ellos tengan que desobedecer a sus propios padres y a los presidentes de las naciones.”
Referente a estas palabras, Roberto Bardini comenta: “Es casi alucinante, algo así como si el Hermano Mayor (Big Brother) imaginado por George Orwell en su libro 1984 o el Satánico Doctor No – el gran villano de Ian Fleming – hubieran ingerido una gran dosis de ácido lisérgico mezclado con haschis en medio de un happening místico:”

Fanatismo de los moonies
La película Tiket to heaven (Pasaje al cielo), basada en la serie periodística de Josh Freed, describe el aterrador relato de un joven que fue captado por esta secta, donde estuvo encerrado en una comuna. Ahí hacían trabajar a los adeptos hasta 20 horas diarias, hasta reducirlos al estado de zombis por agitación, deficiencia de proteínas y aislamiento de la sociedad. En opinión de los profesionales de la salud mental, quedaban tan “congelados emocionalmente”, que algunas muchachas dejaron de menstruar y algunos hombres se tornaban impotentes y lampiños.
Cuenta Freed que al tratar de encontrar a unos amigos que se habían unido a la secta, conoció a un tal Neil, cuya hijastra había pasado cinco años en comuna. Maxwell calificó al grupo como una amenaza para la humanidad. Cuando usted vea a sus amigos- dijo a Freed – sabrá por qué. Ya no serán los mismos que usted conoció. Les han cortado el hilo que une la voluntad con la inteligencia.

Las presas favoritas
Los moonies tienen una edad promedio de 24 años. Los sectarios abordan a los adeptos en potencia en las universidades, en la calle, en las bibliotecas y conciertos de rock. De acuerdo a Bardini, se elige a los tímidos, a los solitarios y a quienes están sufriendo una pérdida de un ser amado. Sin embargo, jamás se dirigen a los enfermos, a los pobres ni a los excluidos de la sociedad. El 12 de enero de 1972, en una de las presentaciones que hizo Moon en la Universidad de Berkeley, California, dijo: “Si están a punto de matar, hay que hacerlo verdaderamente. Siempre hay que hacer las cosas con la misma concentración; sólo así funcionará.”

Una realidad
Parece una novela de Stephen King, pero las sectas no se andan con cuentos, tratan de ganar adeptos a toda costa. Cuando alguien cae en sus redes, le lavan el cerebro, después le “inyectan” una supuesta verdad que afirman poseer. En la actualidad, esta secta posee centros en más de 130 países. Sus miembros aseguran que cuentan con 50 mil adeptos en Estados Unidos. Pero, sus detractores aseguran que esa cantidad se reduce a tan sólo 5 mil desequilibrados mentales.

Colecta de fondos
Los seguidores del falso mesías se pusieron a recolectar sumas importantes de dinero. De esta forma nació la Mobile Fundraising Teams (Unidades Móviles para la Recolecta de Fondos, en la que los devotos de Moon recorrieron los varios pueblos y varias ciudades de Estados Unidos y de otros países) vendiendo flores, revistas, inciensos, dulces o únicamente recolectando donaciones a la gente. Como Moon era muy elocuente con sus prosélitos, las donaciones fueron muy abundantes. Esto le permitió comprar la residencia “Belvedere” en Tarryton, New York. Poco después compró el periódico The News World, al que cambió de nombre por el de The Washington Times y el diario en español New York Noticias del Mundo.

Bibliografía
El poder de las sectas, Pepe Rodríguez
El supermercado de las sectas, RIUS
La otra cara del Paraíso, César Vidal Manzanares
Moon, el imperio contraataca, Roberto Bardini
El terrible poder de las sectas, M. L. Tobías y J. Lalich

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