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23/6/10

Retrospectiva de la obra completa de Michael Haneke en la Cineteca Nacional

Bienvenidos al Sitio Web www.informanet1.com Director General: Erasmo Martínez Cano… Comentarios y sugerencias: Editor: Erasmo Martínez / Javier Tlatoa ( portal@informanet1.com ) ( erasmocano@gmail.com )

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- Organizada en colaboración con la Embajada de Austria en México y el Comité Cinema Europa 2010, con el apoyo de la Embajada de Francia en México.

La Cineteca Nacional presenta, por primera vez en nuestro país, una retrospectiva de la obra completa realizada para cine del director Michael Haneke. El ciclo, organizado por la Cineteca en colaboración con la Embajada de Austria en México y el Comité Cinema Europa 2010, con el apoyo de la Embajada de Francia en México, será inaugurado este jueves 24 de junio con la proyección de la cinta El listón blanco (Austria-Francia-Alemania-Italia, 2009), la cual obtuvo la Palma de Oro en el Festival Internacional de Cine de Cannes, en su edición de 2008.

Al evocar el trabajo cinematográfico de Michael Haneke, la primera palabra que surge es inquietud. En sus filmes no existen ni paz ni comodidad. Su realizador es un provocador en el sentido amplio del término: un astuto y desencantado moralista (que no moralino) que busca extraer al espectador de su zona de confort para provocar en él primero una reacción y luego una reflexión. El cine entendido como desasosiego radical en once largometrajes, muchos de ellos nunca antes exhibidos en México.

A grandes rasgos, podemos dividir la obra de este director nacido en 1942 en dos etapas: la primera comprende los filmes rodados en Austria entre 1988 y 1997, todos ellos devastadoras críticas de su sociedad natal que no dudan en llevar literalmente al público hasta la molestia física ante la crudeza de sus imágenes; la segunda, iniciada en 2000 con Código desconocido, constituye una serie de reflexiones e investigaciones alrededor de problemáticas más amplias. Estas últimas películas, premiadas en los festivales más importantes del orbe, le han dado fama como uno de los cineastas más destacados de la actualidad.

Haneke, quien inició su labor profesional como director teatral en 1970, estudió psicología, filosofía y teatro en la Universidad de Viena. Se nota; pocos realizadores poseen tantos recursos técnicos, y menos aún los ponen al servicio de una idea tan clara que podría enunciarse en un cartel a la entrada de la sala: el filme que usted verá a continuación no es un simple relato ideado para su sana (o insana) distracción, sino una superficie de proyección de su propia psique. Es un lienzo construido a base de imágenes, donde se han colocado algunos espacios vacíos: usted deberá llenarlos con sus propios pensamientos y emociones. La interpretación final de este trabajo, con todo lo que eso significa, constituye su propia responsabilidad.

Y si bien Haneke nos devuelve la dignidad como interlocutores de un proceso de creación artística, también introduce un elemento perturbador, ya que cuestiona si en realidad las imágenes son capaces de transmitir un sentido, tanto por la propensión del espectador a subvertir los acontecimientos que ha visto como por los mecanismos de control utilizados por casi todos los generadores de dichas imágenes. No hay inocencia alguna en este proceso, afirma, y nuestro deber es mantenernos alerta.

Otro aspecto interesante de la obra de Haneke, muy relacionado con todo lo interior, es su exposición del lenguaje cinematográfico como opuesto al televisivo: en opinión del cineasta, la televisión acelera la experiencia sensorial, pero obnubila la capacidad de entendimiento, tanto intelectual como emocional.

A este respecto, el director ha insistido que los medios contribuyen a crear una conciencia confusa a través de una ilusión: sabemos todas las cosas todo el tiempo, y siempre de inmediato. En realidad, no sabemos nada, y esto nos impulsa hacia terribles conflictos internos, los cuales crean angustia, agresividad, y finalmente violencia. En cambio, para Haneke el cine todavía posee la capacidad de permitirnos experimentar el mundo de nuevo. Nos recuerda que somos partícipes de un proceso complejo, fascinante y dinámico; un rito en común, como decía Fellini: el ritual de ver una película. La programación completa del ciclo puede consultarse en el sitio de internet de la Cineteca (www.cinetecanacional.net).

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